In memoriam

Siempre con la sonrisa en la boca, Ana fue una excelente persona que nos dejó el pasado 14 de mayo.

Mujer generosa, adoraba ayudar a sus semejantes practicando calladamente la misericordia, especialmente visitando a los presos. Para Ana y la ONG que ella misma fundó, asistir a los internos de las instituciones penitenciarias no era simplemente un acto de justicia, ni un mero hecho filantrópico, visitar un preso constituía un genuino acto de caridad.

Todos los que la conocimos conservamos el recuerdo de su sonrisa, de su alegre mirada de ojos claros, de su vitalidad entusiasta que nos alegraba la mañana cuando venía a traernos las nóminas o el resultado de sus innumerables gestiones.

Ana ha emprendido un largo viaje pero su recuerdo queda en sus dos maravillosos hijos, en todos nosotros, en nuestras palabras y sonrisas, entre los papeles de Secretaría, entre las tazas del comedor donde compartía un café con nosotros cada vez que nos venía a visitar.

El desconsuelo de tu ausencia sólo se ve mitigado por la esperanza de que la Virgen María, a la que tanto quería, le hará partícipe de la Divina Misericordia. Ana, cuenta con nuestras oraciones.

¡Descansa en Paz!

  • 16 Mayo, 2017

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