Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. 24 de junio.

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA. 24 DE JUNIO

Is 49, 1-6; Sal 138, 1-3. 13-14. 15 R. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente; Hch 13, 22-26; Lc 1, 57-66. 80

Hoy, sábado, 24 de junio de 2017,  la liturgia da lugar a una fiesta, a una gran fiesta: el Nacimiento de Juan Bautista, ¡aquel quien Dios eligió para preparar la venida de su hijo al mundo! La Iglesia sólo celebra tres natividades: la de Nuestro Señor Jesucristo, la de la Santísima Virgen María (8 de septiembre) y la de un único santo: san de Juan Bautista. Conmemoramos la fiesta de los santos el día de su muerte porque es el día de su nacimiento para la vida eterna, la auténtica vida.

Lucas narra sin relieve alguno el nacimiento del Bautista. Todo lo contrario cuando narra el nacimiento de Jesús que está lleno de detalles. La imposición del nombre en el relato de Jesús pasa desapercibido (Lc 2, 21). Aquí, en cambio, la escena está llena de acción, hay una cierta tensión entre Isabel con sus parientes:

“¡No! Se va a llamar Juan” Pero mujer, ¡Ninguno de tus parientes se llama así!, ¡Qué se llame Zacarías, como su padre! El Padre escribió en una tablilla: “Juan es su nombre”, y “al momento”, es decir, milagrosamente recupera el habla; los familiares se maravillan por la elección del nombre,

Natividad de San Juan Bautista

después los vecinos se quedan sobrecogidos, temerosos al escuchar hablar a Zacarías, como pasa en todos los pueblos, se fue pasando la voz por toda la montaña de Judea, la gente discute sobre estos sucesos tan sorprendentes y todos se quedaban reflexionando: “¿qué será de este niñito?” –dice el griego, en diminutivo-, ¿cuál será el plan de Dios sobre este niño?

San Lucas insiste repetidamente en su nombre. ¿Qué nos quiere decir ese empeño del evangelista por el nombre de la criatura? La cuestión del nombre es el emblema, el centro del relato. Rompiendo con la tradición judía de dar el nombre de sus antepasados, llevará un nombre nuevo. En la Biblia, con frecuencia, el nombre de una persona expresa su ser, su misión, su vocación, el programa de vida que le aguarda. Juan significa -en hebreo- “Dios concede su favor, nos es favorable, está a nuestro lado”, “Dios tiene misericordia, es clemente”; es decir, Dios muestra y comunica su amor:

a) Su favor, su amor, para Zacarías e Isabel que querían tener un hijo y no llegaba.

Los padres condensan en ese nombre la experiencia que ellos mismos han tenido. Parece que les estuvieran diciendo a sus vecinos, parientes: “este niño es el signo, la garantía de que Dios actúa, de que Dios acompaña nuestro caminar, no estamos solos para llevar adelante nuestro matrimonio”. Con este niño hemos experimentado el consuelo, la gracia de Dios en nuestra esterilidad y en nuestra ancianidad.

b) Su favor, su amor para con su pueblo, ya que aquel niño será el anunciador, el preparador de la gran revelación del amor de Dios que se realizará en Jesús, en el Hijo de Dios hecho hombre. El pueblo de Israel vivía un tiempo de oscuridad. Las obras salvadoras de Dios que escuchaban en el Templo pertenecían al pasado, como si el poder de Dios estuviera bloqueado. Juan es el anuncio de un sol que nace de lo alto en tiempos de claroscuro. De ahora en adelante, el pecado no agobiará más al mundo, sino que la gracia de Dios conquistará, poco a poco, el corazón de los hombres hasta llevarlos a la alabanza y al servicio de Dios.

La celebración del nacimiento de Juan es para nosotros ocasión de recordar y celebrar que “Dios concede su favor”, que Dios muestra y comunica su amor hacia nosotros. El Dios creador, el Dios salvador, es siempre el Dios que comunica amor. Hoy, en este día de fiesta, podríamos pedir que siempre querramos abrir más nuestro corazón -toda nuestra vida- al favor de Dios, al amor de Dios, que se manifiesta en tantas cosas -por ejemplo, en la belleza del mundo que El creó-, pero sobre todo se manifestó en Jesús. En Jesús, el Señor resucitado, que está y estará presente, actuante, vivo, en esta Eucaristía para que nosotros hagamos un paso más en nuestro vivir en comunión con El. En su Providencia Dios actúa siempre con nosotros manifestándonos su amor.

  • 24 Junio, 2017

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