¡Hasta el final, vamos Edith Stein!

Apenas se acerca el día y las horas se desvanecen cómo rápido se acerca el frío y acaricia el insípido suelo del terreno de juego.

Trece  valientes aguardan bajo la sombra de la semana, acechando a su presa, aguardando el momento de salir al campo y asaltar el fortín de un equipo inexpugnable, sólido e imbatido hasta el momento. 

Sin embargo, los números, las estadísticas y la clasificación se hacen insignificantes cuando el balón entra en el campo y el árbitro arranca con un leve suspiro el pitido que da rienda a 60 minutos de juego, entrega y pasión.

Y es ahí, cuando el abrigo de unos hinchas en forma de padres, nos invaden y contagian de una valentía que nos convierte en héroes y villanos de nuestro rival. Es ahí, cuando la pasión se convierte en el mejor regate, cuando el esfuerzo se transforma en el mejor disparo y cuando el sacrificio se ve recompensado con el mejor gol.

Es ahí cuando Nico, Álvaro Pradillo, Carlos, Alejo Suarez, Marcos López, Gonzalo Gil, Diego Díaz, Marcos Martín Alonso Sanz, Vicente, Iván Marcos y Anthony Ushiña, se convierten en uno sólo. Porque ningún jugador es tan bueno como todos juntos.

Y es ahí, y es ese «ahora», cuando el líder indiscutible, el equipo a batir, el tormento de cada rival, somos nosotros y, nadie más que nosotros.

Porque hasta el pitido final, cualquier cosa es posible. Porque lo imposible, dejará de serlo para ser realidad con ese mismo pitido final.

¡Hasta el final, vamos Edith Stein! 

  • 9 enero, 2019

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